La Verdad

Verdad es sólo aquello que proviene del Amor, se ilumina por la Sabiduría y te aporta vida y libertad. (2, 2247)


Cada pensamiento, cada sentimiento y cada acción deben contener en sí la Verdad. Es la Verdad la que determina las relaciones entre las almas. (2, 2246)

 

La Verdad es dulce y no amarga, y libera al hombre de sus limitaciones. (2, 2248)

 

Es la Verdad que hay en el hombre la que determina su salud, su belleza, su inteligencia y su pureza. (2, 2214)

 

La mejor cosa a la que se puede dedicar un hombre es a la Verdad. (1, 1639)

 

La Verdad lleva en su interior riqueza, fuerza, poder, inmortalidad. Si vivís en la Verdad, os desarrollareis correctamente. (2, 2215)

 

La Verdad es aquella fuerza que libera al hombre de todas las cadenas y limitaciones, tanto físicas, como emocionales o mentales. (2, 2229)

 

La Verdad es severa e inexorable. No soporta la ignorancia, la impotencia, el miedo, la debilidad. Precisamente en eso consiste su belleza. (2, 2287)

 

La Verdad es el más sublime Espíritu primordial que ha salido de Dios. La Verdad es el principio de todas las cosas. Para vivificar este gran principio, hace falta cierto medio y el medio primordial, el ámbito eterno, donde todo puede vivir, es el Amor. (2, 2148)

 

La cabeza de Tu Palabra es la Verdad.”- ¿Dónde nace la Verdad? –En el Amor. Sólo en el alma de aquel que ama reina el Amor. Es imposible que la Verdad trabaje allí donde el Amor está ausente. La Verdad no es algo abstracto, se manifiesta en toda alma que ama. La Verdad es el principio Divino que hay en el hombre. (2, 2101)

 

La Vida comienza en aquel gran momento cuando el hombre se haga conciente de la Verdad y empiece a amarla. Sin la Verdad no se puede manifestar ningún amor. Sin la Verdad no se puede manifestar ninguna luz ni ninguna libertad. (2, 2213)

 

La Verdad proviene del Amor. La Verdad se ilumina por la Sabiduría. La Verdad está siempre presente en el alma y tiene una lengua sagrada. Mientras nosotros no aprendamos su lengua, ésta no nos puede hablar. (2, 2145)

 

Sin la Verdad la vida no existe. Cuando los hombres adquieran la Verdad dispondrán de todas las condiciones para aprender. La riqueza, el conocimiento, la fuerza se pueden medir solamente cuando uno lleva en su interior la Verdad. Aquel que no posee en su interior la Verdad no tiene nada de Amor y nada de Sabiduría. Si no hay Verdad no hay nada. (2, 2119)

 

Sin Amor y sin Sabiduría no os podéis acercar al reino de la Verdad. (2, 2167)

 

Para que un hombre comprenda la Verdad primeramente su mente debe ser liberada de todo tipo de equivocaciones. Cuando uno comete un error y no quiere corregirlo, comete una equivocación y no ve su error. Para que el hombre comprenda la gran Verdad Divina que aporta paz y alegría a todas las almas, debe ser desatado, es decir, liberado de las equivocaciones de los siglos anteriores. (2, 2149)

 

La Verdad te pide muy poco, pero que lo hagas muy bien. La Verdad es un método en la economía Divina con el cual se corrigen todos los errores del pasado. La Verdad es una fuerza que puede separar el bien del mal y desenredar los lazos que atan al hombre. Es la Verdad la que puede proporcionar conocimiento y sabiduría y la que es capaz de conectar al hombre con el Amor Divino. Es la Verdad la que da al alma aquélla plenitud interior que tanto necesitamos. Únicamente la Verdad es la que introduce en el alma la paz y la tranquilidad. Sin la Verdad la Libertad no puede llegar. (2, 2112)

 

Sólo la Enseñanza Divina de la Verdad puede conquistar el mundo. Sabed que hay algo más elevado que los bienes materiales, el poder, la grandeza, la erudición: es la Verdad. (2, 2288)

 

¡Verdad absoluta! He aquí el ideal de la nueva humanidad. ¡Mantened este ideal en vuestras almas¡

La Verdad es aquello que eleva el espíritu, expande el alma, educa la mente, ennoblece el corazón, hace mejorar y evolucionar. La Verdad es el Dios que se manifiesta entre los espíritus. (2, 2113)

 

Bibliografía:

  1. Beinsá Dunó, Sagradas palabras del maestro, Tomo 2, Sofía, 1994

  2. Beinsá Dunó, Sagradas palabras del Maestro, Tomo 3, Sofía, 1994