La Pureza

Vuestra salvación reside en la pureza de vuestro cuerpo, en la pureza de vuestra mente y corazón.(2, 2513)

 

Para que un hombre sea independiente, hace falta tener una pureza moral. (1, 1487)

 

La Pureza es necesaria para que se eviten las desgracias de la Tierra. Pureza en palabras, mente, corazón, alma y espíritu. Prácticamente sin la pureza no se puede conseguir nada. (2, 2433)

 

Para que seáis sanos, alegres, inteligentes, instruidos necesitáis tener pureza absoluta, tanto física, como espiritual. (2, 2675)

 

Perder el tiempo con las imperfecciones de los demás es una contaminación que destruye tu organismo. Al hombre se le exige una pureza conceptual. (2, 2676)

 

Debéis comenzar por purificar vuestra sangre. Para purificar la sangre, debéis leer los libros más bellos y contemplar los hermosos paisajes de la naturaleza. (1, 874)

 

Leer buenos libros purifica el sistema nervioso. (1, 757)

 

La salud de un hombre depende de su pureza exterior e interior. La borrachera es una impureza, la gula es impureza, la envidia es impureza. La impureza se debe tirar: esto es la higiene. Cuando hablo de Pureza, me dirijo a aquellas personas que trabajan con diligencia sobre sí mismos y aspiran fuertemente a la pureza. (1, 1961)

 

La Pureza aporta salud, vida, elevación, resistencia. La Pureza nos abre las puertas del conocimiento sublime y la luz interna. Sólo el hombre puro verá a Dios. (2, 2674)

 

La primera cosa es: pureza externa e interna. Vuestra casa debe estar limpia y todo debe estar arreglado y en su sitio. Debes amar la belleza que Dios ha creado y luego también la belleza que tú has creado. (1, 1334)

 

El único método que no produce ningún resultado negativo es actuar según las leyes del Amor, la Sabiduría y la Verdad. Sólo estos son métodos puros y con ellos debéis trabajar. Sea lo que sea a lo que os dediquéis: escribir, comercializar, curar a los demás, trabajad con estos métodos. (2, 2197)

 

Bibliografía:

  1. Beinsá Dunó, Sagradas palabras del Maestro, Tomo 2, Sofía 1994

  2. Beinsá Dunó, Sagradas palabras del Maestro, Tomo 3, Sofía 1994